Esta primera etapa se inicia en el Refugi de Conangles y empieza con un tramo de fuerte ascenso, con unos mil metros de desnivel, que conducen hasta el collado Rius. Allí se empieza uno de los parajes naturales más encantadores de toda Catalunya, protegido por el PEIN (Plan de Espacios de Interés Natural) de Aigüestortes. En un entorno de montañas de más de 2.500 metros de altitud, el camino bordea el lago de alta montaña de Rius. Después sigue paralelo a la ribera de Rius, hasta llegar al pequeño embalse y refugio de Restanca.

Se suceden los estanys, el estany Long, el de Redon, el de Obago, hay hasta 48 en el circo de Colomers. El último escollo del día será el Port de Ratera, el esfuerzo es insignificante para la recompensa que nos reserva el final de la jornada, el Estany de Sant Maurici bajo la mole de Els Encantats.

En la segunda maratón, dejamos atrás el P.N de Aigüestortes i Sant Maurici bajo la atenta mirada de Els Encantats y descendemos hacia el valle de Aneu, en la comarca del Pallars Sobirá, para muchos tal vez, más conocida por las aguas bravas de la Noguera Pallaresa. 

El GR11 se aparta del eje axial de la cadena para discurrir algo más al sur, alejado de las multitudes, de los turistas y nos descubre una cara menos visible, la de tantos pueblos y bordas que quedaron abandonadas en estas comarcas.

Etapa 3 llegando a la Vall Ferrera, a los pies de la emblemática Pica d’Estats, último de los macizos pirenaicos que supera los 3000m. Muy exigente por el desnivel positivo que habrá que superar. Comienza remontando la Vall Ferrera, compartiendo recorrido con los que se dirigen a la Pica d’Estats. Poco antes del Pla de Boet las rutas se separan, la senda continúa ganando altura entre riachuelos, estanys y prados de alta montaña que van perdiendo terreno a medida que se asciende para dar paso a la roca.

Cuarto día donde entramos a Andorra por el Port de Baiau, el paisaje es espectacular, muy cerca el Pic de Comapedrosa, máxima altura andorrana. Desde aquí nos espera un largo descenso hasta Arinsal, para terminar la etapa y llegar a Arans aún deberemos superar el Col de Les Cases.

Desde Arans hasta Encamp, la única dificultad estará en el Coll de Ordino y en la empinada bajada hasta Encamp. El resto discurre por senderos, atravesando vastos pinares y siempre cerca de algun pueblo o de alguna carretera.

Partimos de Encamp en busca del valle de Madriu, el paisaje es fabuloso, la senda asciende junto a un torrente de aguas bravas encajado entre enormes montañas coincidiendo en parte con otras rutas como el GR7 y el GRP. Casi al final, el valle se ensancha y un conjunto de lagos ocupan cada una de las cubetas para nuestro deleite.

Dejamos atrás Andorra y volvemos a entrar en Catalunya, introduciéndonos por la Cerdanya, siempre por encima de los 2000m, en los collados de Vallcivera y la portella de Engorgs casi podremos tocar el cielo.
Desde aquí, un poco de transición entre el grupo de montañas en torno a Malniu culminadas en el Puig Pedros (2911m) y las que nos aguardan los siguientes días en torno a Núria, culminadas por el Puigmal (2913m).
La senda pirenaica desciende a la enorme depresión de la Cerdanya -un amplísimo valle elevado mil metros sobre el nivel del mar, recorrido por el Segre de Este a Oeste- para finalizar en su capital Puigcerdà.

Ecuador del recorrido y sexta maratón, etapa entre Puigcerdà y Núria. La etapa es dura por el desnivel que tendremos que superar, a cambio, disfrutaremos de unas vistas fabulosas en cualquier dirección a lo largo de todo el día.

Regreso al pirineo más agreste. Subiremos por bosque al Collet de les Barraques bajo la atenta mirada del Puigmal (2913m) para descender a continuación a Queralbs, un animado pueblecito de una estética rural típicamente pirenaica. Seguiremos ascendiendo el angosto valle a Núria recorrido por el famoso tren cremallera que lleva al Santuario, convertido en un importante centro de peregrinación.

Última maratón con sabor a alta montaña. Subiremos hasta 2800 metros en el collado de Noucreus y sin perder altura, caminaremos por la divisoria, por la línea de cumbres que constituyen la cabecera del río Freser. Mas adelante, en el coll de la Marrana, entraremos en la conca del Ter, el más caudaloso de los ríos catalanes.

El largo descenso hasta Setcases parece confirmar que definitivamente abandonamos las agrestes cumbres del Pirineo Oriental. A partir de aquí el paisaje se vuelve más humanizado, más mediterraneo aunque no por ello menos bello. Nos aguarda la Alta Garrotxa, un lugar salvaje que esconde en su interior un auténtico tesoro natural.

El recorrido de esta maratón nos permite descubrir un territorio cubierto por vastas masas forestales, pintorescos pueblos y masías abandonadas. Nos adentramos en el corazón de la Alta Garrotxa, pasamos por la ermita rómanica de Sant Aniol, en un paisaje abrupto, denso bosque mediterráneo, antes de salir al Alt Empordà.

Recorrido puramente mediterráneo, densos encinares, alcornocales y masías catalanas. En algunos collados se divisa el mar (por fin!). El último tramo transita por parajes cargados de historia, Mina Canta, La Vajol… y transcurre por caminos que un tiempo atrás recorrieron miles de exiliados durante la Guerra Civil. Por aquí pasaron Lluís Companys, Manuel Azaña o José Manuel Aguirre.

La Jonquera es desde tiempos inmemoriales una zona de paso, ya en época de los romanos transitaba por este lugar la principal vía que unía a la península ibérica con Roma, la Vía Domitia como era conocida en la Galia o Via Augusta como se le denominaba en Hispania.

La historia es un elemento fundamental en esta etapa que se hace muy presente con lugares como el Castillo de Requessens, los hornos de cal o los restos megalíticos muy abundantes en toda la zona.

Recorrido con sabor mediterráneo, estamos en el Empordà, entre la Costa Brava y el Pirineo. Aquí el calor puede ser sofocante en verano. Cerca de Requessens el encinar es frondoso, aunque en las zonas más altas, en zonas de umbría, incluso persisten algunas hayas, las más orientales de la cadena pirenaica. Después predomina el matorral, escasea la sombra y como un oasis, aparece el monasterio de Sant Quirze de Colera. La etapa termina en Vilamaniscle, en una de las zonas vinícolas por excelencia de Catalunya.

Aunque el GR11 alcanza el Mediterráneo en Llançà, los Pirineos se extienden algo más allá, hasta el Cap de Creus. Esta maratón con sabor a final de la travesía, reserva algunos lugares que son verdaderas joyas de la historia de esta tierra como el monasterio de Sant Pere de Rodes o el pueblecito de la Selva de Mar, escondido en la montaña para protegerse de los continuos ataques de los piratas.

La península del Cap de Creus es de una belleza extraña, el interior es agreste, la costa es recortada, abrupta, salvaje, la Tramuntana ha tenido mucho que ver en el modelado de este paisaje. A parte de esto, nos encontramos en un lugar rico en historia, aquí se localiza alguno de los conjuntos megalíticos más grandes de Catalunya.

Nos encontramos en un lugar emocionante, el final de esta gran aventura. Más allá del faro no hay nada más, tan solo una punta rocosa azotada por el viento que se adentra en el mar Mediterráneo en el lugar más oriental de la península ibérica.

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